ICE AGE

ICE AGE


Prehistoria polar para un cuento de lograda animación en 3D, con argumento clásico, ternura medida y suficientes despuntes de humor variado.
La Edad de Hielo es -perdón por lo obvio- aire fresco en la recalentada y seca cartelera veraniega. Su fórmula no es original, pero eso suele perdonársele al cine de animación, pletórico generalmente de capacidad para fascinar. Aquí hay una historia sencilla, con un grupo de animalitos que recorren el polo para devolver un bebé esquimal a sus padres. Y para contarla, un hermoso despliegue artístico y técnico que prefiere la caricatura al realismo de, por ejemplo, la entrega prehistórica de la Disney, Dinosaurio.
Hablando de la industria, La Edad del Hielo es una apuesta de la Fox, que no quiere perder el carro de la renovación animada al que ya están subidos la propia Disney (Monstruos, S. A.) y la Dreamworks (Shrek). Eso significa que, además de estar a la última en tecnología digital, hay que poner en escena a personajes marginales: aquí, un mamut sin manada, un tigre que se rebela contra su esencia de depredador y un perezoso torpe y despistado al que nadie quiere.
Además de unos cuantos bichos glaciares, surca gloriosamente la pantalla, de vez en cuando, una especie de ardilla polar que tiene serios problemas con una bellota, en lo que podría ser perfectamente un homenaje al mítico Coyote a la caza del Correcaminos. Es el punto desastroso, dinámico, fuerte, de un humor que hace pocos guiños modernos, luce algo en los diálogos y viste de sonrisa los momentos de ternura.
No faltan tampoco las frecuentes secuencias de acción a lo parque de atracciones -divertidísimas y deportivísimas-, con las que, a grandes rasgos, se cierra el círculo que define a una buena cinta de animación para todos, todos los públicos. Ésta, para quien suscribe, lo es. Porque se nota el trabajo, las ganas, las buenas intenciones. Y porque funciona como ese tipo de cine que nos arregla el día.
Texto Sergio A.G.

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